
Hace un par de semanas el médico nos confirmó lo que todos sospechábamos, el enano es un perezoso de cuidado y va retrasado en casi todo. Recuerdo alguna ecografía en la que salía tumbado con las manos detrás de la nuca, vamos, que le faltaba la hamaca.
Pasada la histeria inicial, llantos con hipidos y mesamiento de cabellos, decidimos ponernos manos a la obra y hacerle un programa de estimulación de los que quitan el hipo.
Así que, aquí estoy, con un horario de juegos que ni la Warner asociada con el Imaginarium. Toda la casa está llena de piezas de madera de colores, discos que se enganchan en palos, libros blanditos, encajables de todos los tipos y pelotas de todos los tamaños.
Mi lenguaje se reduce a "piii chu cu chu", "bieeeeen", y "noo a la boca nooooo". De momento hemos avanzado bastante pero creo que a la que van a tener que evaluar es a mí. Ayer me descubrí discutiendo con el enano por un pollo de madera precioso... siempre lo tiene él... (snif, snif) y no me lo deja...
