martes, 11 de agosto de 2009

El de si Torquemada levantara la cabeza...



Hay que ver lo que son las cosas, resulta que cuando yo era pequeña (ayer mismo) a parte de ser católico, apostólico y romano había que parecerlo...

Ahora nadie obliga a nadie. Se puede creer en San Ronaldo bendito con la misma devoción que en los milagros de Fátima. Pues precisamente ahora, es cuando la gente más pesada está con el tema. Los nuevos ateos son peores que las beatas de mantilla y breviario.

El otro día "hablando" por mail con una amiga me dijo que se iban a ir de viaje a Eurodisney para celebrar la "NO comunión" de su enana, me quedé de pasta de boniato y le dije que como excusa para ir a pasarlo bien me parecía genial, que nosotros el año que viene nos ibamos a ir a los fiordos noruegos a celebrar el "NO Hanuká" de mi enana.

Aun no me ha contestado, a lo mejor no le gustan los fiordos (ver foto), a mi me parecen chulos ¿no?...


miércoles, 5 de agosto de 2009

El de el sueñozzz...




Tengo tanto sueño que podría quedarme dormida mientras escribo. El enano lleva tres días sin pegar ojo intentando emular a Plácido Domingo cuando le pisan un callo. No sé si es el calor, los gases o la luna, el caso es que lleva unos días en los que no me cae ni medio bien.

En ocasiones como ésta es cuando la falta de sueño me afecta a la neurona y empiezo a imaginar lo genial que sería que mi hada madrina apareciera y me dijera algo así como "vete a dormir, ya me ocupo de yo de los enanos" "plim, plim" pijama de seda maravilloso al canto, antifaz y 20 horas para dormir del tirón...

Quiero dormir, quiero dormir, buaaa, sniff, sniff, ya pasó, ya pasó...

domingo, 2 de agosto de 2009

El del las verdades como puños...



Hace bastante tiempo, discutía yo con mi enana por una tontería. Quería hacer algo con un montón de papeletas para partirse la crisma y yo se lo prohibí. Tras horas de lloros y pataletas opté por la negociación y el chantaje, le dije que no lo hiciera porque yo tenía la obligación de cuidarla y era mi deber evitar que le pasara algo.

En venganza a la charla me empezó a preguntar quién cuidaba a quién y por qué... hasta que llegamos al espinoso tema de quién me cuidaba a mí. Dado que mi ascendencia es más bien escasa, me quedé parada y lacrimógena perdida... no supe que contestar.

La enana me dijo, sin apenas despeinarse, que tampoco era para tanto, que me cuidara yo misma y arreglado. Gracias a esa conversación me he ahorrado unas mil doscientas sesiones de terapia...