sábado, 25 de julio de 2009

El de la nueva peluquera...



Hoy ya me daba vergüenza salir de casa. Parezco la abuela cebolleta y no solo por contar historietas sino por las canas. Me da un perezón horrible ir a la peluquería salgo siempre con dolor de cabeza.

Mi peluquera me dá unas charlas de hora y media. Conversaciones sobre el tiempo, los famosos, los peces de colores y su familia al completo. Termino de ella y de sus historias hasta el gorro y eso que le pongo todo tipo de caretos que añadidos a estar pringada de tinte hasta las orejas son para salir corriendo... Pues nada, yo creo que al contrario, me ve indefensa y sabe que no puedo huir con esas pintas y la muy jodía aprovecha... menuda terapia, y encima la pago...

Hoy, viendo que era imposible disimular más, me he tomado un gelocatil y allá que he ido. Cuando he llegado me han dicho que mi peluquera estaba de vacaciones así que una chica con cara de borde se ha encargado de mi.

Vaya gesto más desagradable, daba hasta miedo, me han dado ganas de pedirle perdón por estar allí molestando. El caso es que me ha sentado en un sillón de esos que giran y se ha puesto a la tarea. No me ha dirigido ni una palabra solo algún que otro monosílabo. Ha sido una experiencia brutal, de hecho cuando me ha lavado el pelo he cerrado los ojillos y casi me duermo...

Yo quiero esa peluquera para siempreeee... No quiero volver a analizar la temperatura global, ni de si se va a llevar el azul éste año, ni hablar de lo gorda que está su tía la del pueblo...

Cuando estaba pagando me han dado ganas de preguntar si se podía firmar en algún sitio para que se quede la nueva. Dónde haya una buena borde que se quiten las simpáticas ...

jueves, 23 de julio de 2009

El de la hacedora de bizcochos...



El mejor bizcocho del mundo siempre pensé que lo hacía mi abuela Nieves... hasta que conocí a Susana.

Es la mejor "hacedora" de bizcochos del mundo mundial. Los hace esponjosos, con mucho sabor y por suerte, se deja el azúcar glace allá donde va. Me he comido dos trozos y tengo la sensación de estar haciendo algo horrible lo cual indica el grado de genialidad que tienen los bizcochos en cuestión.

Cuando se tiene suerte se tiene suerte. Yo pese a lo que crea la gente, tengo muuuucha suerte. De mi vida han desaparecido personas irreemplazables, pero ayer, sin darme cuenta, volví a pasarlo como entonces, como cuando estaba tranquila, cuando me sentía querida, cuando no tenía que buscar porque no me faltaba nada...

Muchas gracias, Susana...

lunes, 20 de julio de 2009

El de la empanada mental...



He de confesar que una soy lectora compulsiva.

Ésta frase, últimamente muy de moda, se supone que queda muy intelectual pero en mi caso es más bien algo que ocultar. Leo absolutamente todo lo que se cae en mis manos. Eso no quiere decir que no tenga criterio, a veces me leo cosas que sé positivamente que son una mierda de campeonato pero no lo puedo evitar, me lo leo y luego me peleo con la gente que lo defiende, es genial.

El último año he estado algo liada con el enano y la enana así que para seguir mi ritmo habitual a veces me he leído dos libros a la vez. Ésta semana estoy con uno de Alejandro Dumas y otro sobre la guerra civil española. Tengo tal cacao que ya no sé si la enfermera de Brunete se lió con el caballero Héctor de Sainte-Hermine, o si mueren en la tormenta, o si se salva el padre, o si la madre que les parió a todos...

A partir de ahora tendré que empezar a seleccionar lo que leo, historias simples y facilitas...he oído algo de un tal Punset...

lunes, 13 de julio de 2009

El de las chancletas "cata clá cata clá"...



Hace mil años que no me ponía unas chanclas de goma "de las de dedo". Las desterré de mi vida hace tiempo porque me pasé mil veranos chancleta pa' arriba chancleta pa' abajo, "cata clá cata clá cata clá"...

Con la excusa de que el pie iba muy fresquito mi madre me las ponía nada más llegar a la playa y no me las quitaba hasta septiembre... Los pies iban más negros que el betún y de heridas y arazaños teníamos como para veinte antitetánicas.

Hace unos días debieron caducar mis rencores y me apeteció comprarme unas. Me cogí las más cómodas, eran muy monas y sobre todo muy "fresquitas". Grave error, ésta mañana corría yo por el pasillo, de camino a la habitación de mi enana con mis super chancletas, cata clá cata clá cata clá, cuando... horror y terror.. el baúl ha estirado su pata de madera medio milímetro con muy mala leche y le he atizado el mejor zurdazo de la liga española. Me he dejado clavado medio dedo meñique y las ganas de chancletas para toda la vida.

Mi dedo meñique es ahora del tamaño de Sebastopol. Mañana me compro unas chirucas bien "calentitas" y un hacha para hablar seriamente con el baúl...

El del lunes de arrepentimiento...

(aquí iría una foto estupenda pero el servidor ha dicho que flores del campo.
Está visto que no soy la única que tiene problemas con los lunes)


Los lunes suelo arrepentirme de cantidad de cosas, sobre todo de lo que no he hecho. Es algo heredado de mis años escolares, cuando me tocaba las narices el fin de semana y el lunes me ponían las pilas por no llevar los deberes acabados.

Es como la música de "estudio estadio". Oigo ese programa y me deprimo sin causa aparente. A diferencia de los perros de Pavlov no babeo, pero por lo demás se demuestra totalmente lo del reflejo condicionado. Me entran ganas de llorar porque acaba el fin de semana y no quiero ir al colegio. Mi santo esposo dice que debería ir a un especialista a que me lo miren...

jueves, 9 de julio de 2009

El de la buena educación...



A veces la buena educación es una desventaja. Hoy he tenido una mañana ideal para aumentar la autoestima.

Nada más salir con mi enana de casa, me he encontrado con el portero intercambiando feromonas con la socorrista a la vez que regaba. Como estaba en su mundo de luz y de color nos ha puesto a caldo con la manguera. Lejos de disculparse se ha reido lo suyo y me ha dicho que tengo suerte porque hace mucho calor...me ha dejado el pelo como si me lo hubiera lamido una vaca pero por no discutir y porque era muy temprano he gruñido por lo bajinis y me he ido "super fresquita".

En el autobús, un señor muy borde, me ha atizado tres pisotones de campeonato. Con el primero no le he dicho nada, solo le he mirado, en el segundo le he mirado con cara de dolor y con el tercero le he "sugerido" que no siguiera, que como el primero no le había salido ninguno... Mi enana lo pasa fatal cuando digo estás cosas dice que le da vergüenza... Bueno, pues el señor se ha quedado tan pichi, y encima me ha insultado por lo menos en tres idiomas...

De vuelta a casa hemos pasado por la panadería. Después de esperar pacientemente nuestro turno he pedido una barra blanquita, de esas que me privan. En ese mismo momento, una señora de unos sesenta años, se nos ha colado por la banda izquierda y nos ha levantado la barra que nos estaba esperando en el mostrador. Le he dicho que era mi turno y mi barra y me ha dicho aquello de "ay, hija, tú tienes más tiempo que yo, total que más te da"... casi me da el telele, pero han sido muchos años en colegio de pago, que decía mi madre, y no he podido contestar... Así que aquí estoy, dándole a la tecla intentando digerir la mala leche, y la buena educación...

jueves, 2 de julio de 2009

El de los días sin colores...



Hay días en los que el frío se apodera de todo.

Es un frío en blanco y negro.

Es el frío de las ausencias, el del álbum de fotos, el de las habitaciones cerradas y el de los recuerdos emborronados por las lágrimas.

Son los días en los que decido coger los colores y colorear...