lunes, 14 de diciembre de 2009

El de las confusiones "lingüísticas"...



Hace ya unas semanas tuve que ir a hacer unos papeles a una oficina de la Comunidad de Madrid.

Llegué media hora después de que abrieran y solo quedaban diez números por dar, conseguí el 92 y me dispuse a pasar un buen día en compañía de los funcionarios y de la marabunta que allí había. No soy de mucho hablar pero me encanta escuchar, me enteré de que la señora de mi lado se había casado tres veces con el mismo señor y tres veces se habían mandado al "guano". Me hizo mucha gracia lo del guano pero a la señora ni gota así que se cambió de sitio y al "guano" me fuí yo.

A partir de ahí me tuve que concentrar en el funcionario que tenía justo delante, era bastante amable e incluso gastaba bromas al personal, teniendo en cuenta que sus compañeros hasta regañaban recé para que me tocará él.

Cinco horas más tarde salió mi número como en el bingo, y de un salto me planté delante del funcionario simpático. Le entregué los papeles y empezamos una charleta totalmente inofensiva sobre el tiempo. No sé muy bien como, pero pasamos de la política a las manifestaciones, y de los atascos a la gripe-A, aún hoy no me lo explico. El caso es que me comentó, con mucho asco, que la gente le entregaba la documentación después de pasarles el dedo chupado por todas las hojas, que le daban hasta arcadas al pobre...Yo estaba encantada de que me confiara tales secretos, me solidaricé enseguida con él y sus ascos. Por fin terminó con mis papeles y nos despedimos encantados de la vida, cuando ya me iba, en un alarde de simpatía sin parangón voy y le digo en alto, -"bueno pues nada, me voy... y sin chuparte nada... ¿eh?.." según terminé la frase quise morirme, aún oigo las carcajadas de la oficina al completo...

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