
El fin de semana pasado mi santo esposo en un alarde de juventud no tuvo otra ocurrencia que ponerse a jugar con los chavales al fútbol.
A los cinco minutos estaba a las puertas del infarto y pidiendo el cambio porque según él se le había "subido la bola". Según el médico tiene un rotura fibrilar, una distensión y dos semanas de reposo. Según yo se va a enterar de lo que vale un peine...
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