
El enano tiene todos los martes una clase a la una y media del medio día. El sitio está como a 20 minutos de casa caminando y hasta ayer era un paseito agradable.
Cuando salí a la calle tuve la sensación de que me faltaba el aire, hacia un calor de mil demonios y el sol estaba encantado de conocerse, le faltaba la sonrisa esa que le dibuja mi enana. A la mitad del camino empecé a sudar como Camacho entrenando al Sevilla...
Lo peor fue la vuelta eran las dos y media y lo del sol ya no era sonrisa, era descojone...
Empecé a ver borroso a mitad de camino, la frente me ardía y hubiera llorado si no fuera porque no me quedaba ni una gota de líquido...
Antes de llegar a casa me pareció ver a Blancanieves y los siete enanitos diciéndome no se qué sobre una fuente...
Anoche tenía 38 de fiebre y la frente como si me hubiera ido a esparragar...
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