sábado, 13 de junio de 2009

El de los pecados de Caillou...



Ayer estuvimos en la feria del libro. He estado dos años sin poder ir, así que decidí que no iban a ser tres. Cogimos todo lo imprescindible para la supervivencia de los enanos y nos fuimos a pasar la tarde al Retiro.

Después de dos horas intentando aparcar llegamos a las casetas. Eran las seis de la tarde y había una agradable "sensación térmica" de dos mil grados a la sombra. Los dos enanos estaban sudando como pollos y yo intentaba como una loca que vieran cuentecitos en todas las editoriales.

Llegamos a la caseta de Caillou y alguien, que debió ser muy malo en otra vida, estaba purgando todos sus pecados, dentro de un muñeco de casi dos metros, hecho del mismo material que las mantas zamoranas.

Los niños ni se acercaban, el pobre pecador no podía hablar y menos moverse, solo emitía unos sonidos guturales extrañísimos a la vez que levantaba una mano a modo de saludo, daba mucho miedo...

Para mí que le estaba dando una lipotimia pero los que estaban en la caseta se reían un montón, aquello olía a venganza...

Volvimos a casa con un montón de libros, y con la mente fija en el botón del aire acondicionado, qué le vamos a hacer... somos muy primarios.

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