sábado, 25 de julio de 2009

El de la nueva peluquera...



Hoy ya me daba vergüenza salir de casa. Parezco la abuela cebolleta y no solo por contar historietas sino por las canas. Me da un perezón horrible ir a la peluquería salgo siempre con dolor de cabeza.

Mi peluquera me dá unas charlas de hora y media. Conversaciones sobre el tiempo, los famosos, los peces de colores y su familia al completo. Termino de ella y de sus historias hasta el gorro y eso que le pongo todo tipo de caretos que añadidos a estar pringada de tinte hasta las orejas son para salir corriendo... Pues nada, yo creo que al contrario, me ve indefensa y sabe que no puedo huir con esas pintas y la muy jodía aprovecha... menuda terapia, y encima la pago...

Hoy, viendo que era imposible disimular más, me he tomado un gelocatil y allá que he ido. Cuando he llegado me han dicho que mi peluquera estaba de vacaciones así que una chica con cara de borde se ha encargado de mi.

Vaya gesto más desagradable, daba hasta miedo, me han dado ganas de pedirle perdón por estar allí molestando. El caso es que me ha sentado en un sillón de esos que giran y se ha puesto a la tarea. No me ha dirigido ni una palabra solo algún que otro monosílabo. Ha sido una experiencia brutal, de hecho cuando me ha lavado el pelo he cerrado los ojillos y casi me duermo...

Yo quiero esa peluquera para siempreeee... No quiero volver a analizar la temperatura global, ni de si se va a llevar el azul éste año, ni hablar de lo gorda que está su tía la del pueblo...

Cuando estaba pagando me han dado ganas de preguntar si se podía firmar en algún sitio para que se quede la nueva. Dónde haya una buena borde que se quiten las simpáticas ...

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