
Hace mil años que no me ponía unas chanclas de goma "de las de dedo". Las desterré de mi vida hace tiempo porque me pasé mil veranos chancleta pa' arriba chancleta pa' abajo, "cata clá cata clá cata clá"...
Con la excusa de que el pie iba muy fresquito mi madre me las ponía nada más llegar a la playa y no me las quitaba hasta septiembre... Los pies iban más negros que el betún y de heridas y arazaños teníamos como para veinte antitetánicas.
Hace unos días debieron caducar mis rencores y me apeteció comprarme unas. Me cogí las más cómodas, eran muy monas y sobre todo muy "fresquitas". Grave error, ésta mañana corría yo por el pasillo, de camino a la habitación de mi enana con mis super chancletas, cata clá cata clá cata clá, cuando... horror y terror.. el baúl ha estirado su pata de madera medio milímetro con muy mala leche y le he atizado el mejor zurdazo de la liga española. Me he dejado clavado medio dedo meñique y las ganas de chancletas para toda la vida.
Mi dedo meñique es ahora del tamaño de Sebastopol. Mañana me compro unas chirucas bien "calentitas" y un hacha para hablar seriamente con el baúl...
No hay comentarios:
Publicar un comentario